• Miercoles 20 de Septiembre del 2017  

Definiciones

LA EMPRESA

En el análisis económico clásico, se entiende a la empresa como un ente productivo que transforma materiales, esfuerzo, energía y otra serie de inputs en productos y/o servicios que posteriormente serán distribuidos entre los consumidores. La empresa clásica es, por tanto, una función de producción que transforma inputs en outputs[1].

Según el Diccionario de la Real Academia Española, “Empresa” es la unidad de organización dedicada a actividades industriales, mercantiles o de prestación de servicios con fines lucrativos. Romero, autor del libro “Marketing” (1997), define la Empresa como “el organismo formado por personas, bienes materiales, aspiraciones y realizaciones comunes para dar satisfacciones a su clientela”.

Según los autores del libro “Hacer Empresa: Un Reto”[2], a la empresa se le puede considerar como un sistema dentro del cual una persona o un grupo de personas desarrollan un conjunto de actividades encaminadas a la producción y distribución de bienes o servicios, enmarcados en un objeto social determinado.

El aporte de Schumpeter[3] a la construcción de la teoría del Desarrollo Económico, define a la empresa como “la realización de nuevas combinaciones”, y empresario al individuo encargado de dirigir dicha realización.

El empresario es aquella persona que tiene iniciativa y capacidad para proponer y realizar nuevas combinaciones de medios de producción; por tanto, la empresa es el proceso de innovación radical en sí mismo.

La empresa, además de ser una célula económica, es una célula social. Está formada por hombres y para hombres. Está insertada en la sociedad a la que sirve y no puede permanecer ajena a ella. La sociedad le proporciona la paz y el orden garantizados por la ley y el poder público; la fuerza de trabajo y el mercado de consumidores; la educación de sus obreros, técnicos y directivos; los medios de comunicación y la llamada infraestructura económica.

La empresa recibe mucho de la sociedad y existe entre ambas una interdependencia inevitable. Por eso, no puede decirse que las finalidades económicas de la empresa estén por encima de sus finalidades sociales. Ambas están también indisolublemente ligadas entre sí y se debe tratar de alcanzar unas, sin detrimento o aplazamiento de las otras[4].

Se puede concluir que una empresa es una unidad económica y social, productora de bienes y/o servicios demandados en el mercado, que realiza su labor a través de factores de producción, para lograr determinados objetivos, como maximizar beneficios.

PERSONA NATURAL

Es la denominación legal que el Código Civil otorga a los individuos capaces de adquirir derechos, deberes y obligaciones. Al constituir una empresa como Persona Natural (con negocio), la persona asume a título personal todos los derechos y obligaciones de la empresa, lo que implica que la persona asume la responsabilidad y garantiza con todo el patrimonio que posea (los bienes que se encuentre a su nombre), las deudas u obligaciones que contrae la empresa.

PERSONA JURÍDICA

Tiene existencia legal pero no tiene existencia física y puede estar representada por una o más personas naturales. (Ley N° 21621 Ley de la Empresa Individual de Responsabilidad Limitada y Ley General de Sociedades N°26887).

Actualmente en el Perú, las Micro y Pequeñas empresas aportan, aproximadamente, el 40% del Producto Bruto Interno, son una de las mayores potenciadoras del crecimiento económico del país. En conjunto, las MYPES generan el 47% del empleo en América Latina, siendo esta una de las características más rescatables de este tipo de empresas.

Conforme las MYPES van creciendo, nuevas van apareciendo. Esto dinamiza nuestra economía. Debido a que la mayoría desaparece en menos de un año; las que sobrevivan este ciclo se volverán cada vez más influyentes en el mercado, ampliarán su capacidad de producción, requerirán de más mano de obra y aportarán con mayores tributos al Estado.

Según el Ministerio de Producción, el número de MYPES en el Perú ascendería a un total de 5.5 millones. La gran mayoría son informales (83%), ya que no están registradas en la SUNARP como personas jurídicas y a su vez, no cumplen con las formalidades. El otro 17% está conformado por MYPES formales. Se estimaba que para el cierre del 2015 habría un total de 0.9 millones de MYPES formales[5].

 

 

CONDICIÓN LEGAL DE LAS MYPE´S

El marco legal que rige en sus inicios a las micro y pequeñas empresas de manera oficial en nuestro país, es la Ley Nº 28015, que fue expedida el 03 de julio del año 2003, denominada Ley de Promoción y Formalización de la Micro y Pequeña Empresa, la que posteriormente fue modificada por la Ley N° 28815 del 26 de julio del año 2006 en sus artículos 21° y 43° y posteriormente, el 02 de Julio del 2013, el Congreso de la República promulgó la Ley Nº 30056 “Ley que modifica diversas leyes para facilitar la inversión, impulsar el desarrollo productivo y el crecimiento empresarial”, que actualmente se encuentra vigente. Este tiene entre sus objetivos establecer el marco legal para la promoción de la competitividad, formalización y el desarrollo de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MIPYME). Incluye modificaciones a varias leyes entre las que esta la actual “Ley MYPE” D.S. Nº 007-2008-TR. “Texto Único Ordenado de la Ley de Promoción de la Competitividad, Formalización y Desarrollo de la Micro y Pequeña Empresa y del Acceso al Empleo Decente” por la Ley N° 30056, denominada “Texto Único Ordenado de la Ley de Impulso al Desarrollo Productivo y al Crecimiento Empresarial”.

La actual normativa, tiene por objeto establecer el marco legal para la promoción de la competitividad, formalización y el desarrollo de las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYME), estableciendo políticas de alcance general y la creación de instrumentos de apoyo y promoción; incentivando la inversión privada, la producción, el acceso a los mercados internos y externos y otras políticas que impulsen el emprendimiento y permitan la mejora de la organización empresarial junto con el crecimiento sostenido de estas unidades económicas.

 

Definición de Mype´s:

La Micro y Pequeña Empresas son las unidades económicas constituida por una persona natural o jurídica, bajo cualquier forma de organización o gestión empresarial contemplada en la legislación vigente, que tiene como objeto desarrollar actividades de extracción, transformación, producción, comercialización de bienes o prestación de servicios.

Características de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas:

Las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas deben ubicarse en alguna de las siguientes categorías empresariales, establecidas en función de sus niveles de ventas anuales:

Microempresa: Se caracteriza porque sus ventas anuales no deben superar el monto máximo de 150 Unidades Impositivas Tributarias (UIT).

Pequeña empresa: Se caracteriza porque sus ventas anuales deben ser superiores a 150 UIT y no exceder el monto máximo de 1700 Unidades Impositivas Tributarias (UIT).

Mediana empresa: Se caracteriza porque sus ventas anuales deben ser superiores a 1700 UIT y no exceder el monto máximo de 2300 UIT.

El incremento en el monto máximo de ventas anuales señalado para la Micro, Pequeña y Mediana Empresa podrá ser determinado por decreto supremo refrendado por el Ministro de Economía y Finanzas y el Ministro de la Producción cada dos (2) años.

Las entidades públicas y privadas deberán promover la uniformidad de los criterios de medición, a fin de construir una base de datos homogénea que permita dar coherencia al diseño y aplicación de las políticas públicas de promoción y formalización del sector.

Para Jesús Aguilar (1994), existen tres tipos de microempresa:

Microempresas de sobrevivencia:

Aquellas que tienen la urgencia de conseguir ingresos y su estrategia de competencia es ofrecer su mercadería a precios que apenas cubren sus costos. Como no llevan ningún tipo de contabilidad a menudo confunden sus ingresos con el capital. El dueño hace uso indistinto del dinero y hasta de la mercadería.

Microempresas de subsistencia:

Son aquellas que logran recuperar la inversión y obtienen ingresos para remunerar el trabajo.

Microempresas en crecimiento:

Tienen la capacidad de retener ingreso y reinvertirlos con la finalidad de aumentar el capital y expandirse, son generadoras de empleos. Aquí microempresa se convierte en empresa.

Asimismo, se puede apreciar el siguiente contexto de desarrollo y promoción para el desarrollo de las MYPES:

Promoción de la iniciativa privada

El Estado apoya e incentiva la iniciativa privada que ejecuta acciones de capacitación y asistencia técnica de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas. El reglamento de la presente Ley establece las medidas promocionales en beneficio de las instituciones privadas que brinden capacitación, asistencia técnica, servicios de investigación, asesoría y consultoría, entre otros, a las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas. El Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo, en coordinación con el Ministerio de la Producción y el sector privado, identifica las necesidades de capacitación laboral de la Micro, pequeña y mediana empresa, las que son cubiertas mediante programas de capacitación a licitarse a las instituciones de formación pública o privada. Los programas de capacitación deben estar basados en la normalización de las ocupaciones laborales desarrolladas por el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo, en coordinación con el Ministerio de la Producción.

Mediante Decreto Supremo, refrendado por el Ministro de Trabajo y Promoción del Empleo y el Ministro de la Producción, se establecen los criterios de selección de las instituciones de formación y los procedimientos de normalización de ocupaciones laborales y de certificación de los trabajadores. El Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo coordina con el Ministerio de Educación para el reconocimiento de las entidades especializadas en formación y capacitación laboral como entidades educativas.

Naturaleza y permanencia en el Régimen Laboral Especial

El presente Régimen Laboral Especial es de naturaleza permanente y únicamente aplicable a las Micro y Pequeña Empresa. La microempresa que durante dos (2) años calendario consecutivos supere el nivel de ventas establecido en la presente Ley, podrá conservar por un (1) año calendario adicional el mismo régimen laboral. En el caso de las pequeñas empresas, de superar durante dos (2) años consecutivos el nivel de ventas establecido en la presente Ley, podrán conservar durante tres (3) años adicionales el mismo régimen laboral. Luego de este período, la empresa pasará definitivamente al régimen laboral que le corresponda.”

Por lo antes manifestado, se hace necesario compartir el proceso de aparición de las Mype´s en nuestro país, debido a la gran importancia que tienen ahora para nuestro desarrollo, tanto como Distritos, Provincia, Región y País.

EL SURGIMIENTO DE LAS MYPE´S

El desarrollo industrial aplicado por el Perú (Industrialización por sustitución de importaciones) basado en la gran empresa (método fordista de producción), el proceso migratorio del campo a la ciudad que vive el Perú a partir de la década del 50 y la posterior crisis de este modelo de desarrollo industrial provocan problema de empleo al no poder generar los puestos de trabajo necesarios. En este contexto, se genera la micro y pequeña empresa ante una necesidad de empleo e ingresos por parte de la población[6].

Sin embargo, las MYPE´S han demostrado su capacidad de generar empleo, debido a la baja inversión por puesto de trabajo creado; teniendo su desarrollo, básicamente fuera de las zonas urbanas y entre los sectores menos favorecidos de la sociedad, generando de esta manera estabilidad social.

Para tener un mejor panorama y comprensión del presente estudio, se hace necesario tener claro ciertas definiciones, por ello vemos por conveniente conceptualizar a la empresa, para posteriormente centrarnos en el tema de las Micro y Pequeñas Empresas.

DISTINCIÓN ENTRE MYPE´S FORMALES E INFORMALES

MYPE FORMAL

La Ley 30056, contempla en el Título II Instrumentos de Formalización para el desarrollo y la competitividad de las Mype´s, en el Art. 7° Acceso a la Formalización, indica: “El Estado fomenta la formalización de las MYPE a través de la simplificación de los diversos procedimientos de registro, supervisión, inspección y verificación posterior.”

El concepto que nos brinda no es muy amplio, por ello podemos definir a la “Micro y Pequeña Empresa Formal”, como aquella que cumple con los requisitos para poder funcionar de manera “legal” en nuestro país; es decir, que está inscrita en SUNAT, en SUNARP de ser necesario (personería jurídica), contar con Licencia de Funcionamiento Municipal y sectorial (de ser necesario), inscribe a sus trabajadores en planilla, lleva su contabilidad de acuerdo al Régimen Tributario al que pertenece, registro su marca en INDECOPI, etc.

MYPE INFORMAL

Para poder definir a la “microempresa informal”. Recurrimos a Esquivel y Ordaz (2008), quienes señalan que “no existe una forma única de definir al sector informal, y generalmente se le asocia con actividades no registradas oficialmente, con autoridades fiscales o de seguridad social”. Sin embargo, tal como señala Barrantes et. al. (2008), se requiere una definición amplia y consensuada de informalidad, que incorpore explícitamente variables legales. La Sociedad de Comercio Exterior (Comex-Perú), considera que estas unidades empresariales son informales, al no estar registradas como persona jurídica o empresa individual, peor aún, cuando no lleva ningún tipo de registro de ventas y sus trabajadores no están afiliados a ningún sistema de pensión.

Para Elmer Cuba[7], “El de las mypes es un mundo complejo y heterogéneo. En todos los sectores y actividades económicas se tienen diversos grados de informalidad. Esta existe desde los sectores más formales –como los servicios financieros– hasta los más informales –como el comercio ambulatorio–.

Según diversos estudios, la mitad de las mypes son formales y las otras no. Formalidad en el sentido de operar legalmente, observando las normas vigentes. Por el lado laboral, la informalidad es mayor, llega al 70%. Ello porque existen empleados informales dentro de empresas formales.

Según el Censo Económico 2008, el 95% son micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes). La legislación indica que las mipymes son, en general, aquellas que venden hasta un máximo de 2.300 UIT. Sin embargo, a pesar de su gran número, estas contribuyen con apenas 20% del valor agregado total no agrícola y con 8% de la recaudación del Impuesto a la Renta (IR). Sin embargo, emplean a más de 90% de la PEA privada no agrícola. Es decir, el problema central es su baja productividad. 

Actualmente existen normas sectoriales especiales para este tipo de empresas. La legislación tributaria también ha intentado adaptarse a ellas con el Régimen Especial de Impuesto a la Renta (RER) y el nuevo Régimen Único Simplificado (RUS). La legislación laboral también reconoce su existencia, con regímenes especiales en términos de vacaciones e indemnizaciones.

La legislación tributaria y laboral les otorga beneficios a las mipymes. Estas tienen una mayor flexibilidad laboral y el Estado subsidia parte de la seguridad social y las pensiones. En la parte tributaria se han creado esquemas de pago único, reduciendo al mínimo los trámites. Sin embargo, a pesar de esto, los resultados en formalización, entendido como aquel negocio que cuenta con RUC, son insatisfactorios.” 

Para Hugo Morote Nuñez[8], “El informal no tiene su negocio debidamente establecido ni lo ha registrado como tal ante las autoridades competentes. No aparece en el mercado como alguien que actúa ordenada y cotidianamente, no tiene registrada la propiedad de su tienda o establecimiento, ni la de sus equipos e incluso sus productos, por la forma de venta informal, pueden ser decomisados por la policía. El informal puede tener problemas respecto a la forma de venta ambulatoria, no puede acceder a créditos, las instituciones financieras no lo atienden. En otras palabras, ser informal termina siendo una limitante para su operación económica y para su desarrollo como persona.

Sin embargo, ser formal en el Perú puede ser complicado, pues los procedimientos son largos y costosos, lo que es una barrera para que uno se convierta en formal. Ahí es donde se requiere la intervención del Estado para simplificar, abaratar y hacer más rápidos los procedimientos para ser formal, …”

LA MYPE FORMAL EN ESTE ESTUDIO  

La misma norma, no nos limita el uso del término formal e informal para las Mype´s, no exige requisitos mínimos para un normal o legal funcionamiento de éstas, sólo indica cuando podemos llamarla Micro y cuando Pequeña  empresa, por lo que una definición precisa para decir cuando una Mype es formal e informal no existe, sobre todo si tenemos en cuenta la diversidad de normas que rigen el normal funcionamiento de una empresa y las instituciones que también se encargan de promoverlas y fiscalizarlas.

Así mismo, teniendo en cuenta la poca presencia de las diversas entidades del Gobierno en las diferentes provincias de nuestra región, poco o nada se puede exigir a los empresarios, toda vez que muchos de ellos desconocen los trámites que tienen que hacer o incluso sus derechos y obligaciones al momento de emprender un negocio.

Paradójicamente, en las diferentes visitas realizadas a diversas capitales de provincia, se ha detectado que las Municipalidades Provinciales no exigen como requisito para otorgar la Licencia de Funcionamiento el número de RUC, esta situación debería ser motivo de un estudio aparte porque desde nuestro punto de vista, también fomenta la informalidad de los empresarios, entre otros.

Sabemos también que el Ministerio de Economía y Finanzas viene implementando el Plan de Incentivos a la Mejora de la Gestión Municipal 2016; para ello, las Municipalidades de ciudades principales Tipo B, clasificadas de acuerdo a lo establecido en el Anexo N° 01 del Decreto Supremo Nº 400-2015-EF, vienen trabajando por lograr la Meta N° 34, “Exigir los requisitos contemplados en la Ley N° 28976, Ley Marco de Licencia de Funcionamiento, emitir las licencia en los plazos consignados en el instructivo y publicar en el portal web institucional la información vinculada con el procedimiento de licencia y de Inspecciones Técnicas de Seguridad en Edificaciones”.

Según la Ley de N° 28976, Ley Marco de Licencias de Funcionamiento, es requisito para solicitar este instrumento de formalización, contar con Número de RUC, entre otros, según la actividad y la zona a ubicarse.

Al ser, la licencia de funcionamiento una autorización que otorga la municipalidad para el desarrollo de cualquier actividad económica comercial, industrial o de servicios, con o sin fines de lucro, en un establecimiento determinado y a favor del titular del mismo, se hace imprescindible como requisito para poder considerar a una Mype como formal.

Según lo manifestado anteriormente, no existe un parámetro oficial para definir a la Mype Informal o formal; por lo que, para el presente estudio, se ha de considerar como Mype´s formales a todas aquellas unidades económicas que cumplen con las características para estar consideradas dentro del rubro de Micro y Pequeñas Empresas, según la Ley N° 30056, y que además de tener RUC, cuenten con Licencia de Funcionamiento como requisitos mínimos.

Dada nuestra realidad, de poca presencia de instituciones públicas y privadas que regulan, acompañan y supervisan a las empresas en general en toda la Región Ayacucho, y el hecho de que para algunos estudios, el obtener el RUC ya otorga la categoría de formal, hemos visto por conveniente considerar ciertos requisitos para poder clasificar a una Mype como formal o informal, sabemos que de exigir más requisitos para nuestro estudio, serían muy pocas las Mype´s que cumplirían con estas características y una buena cantidad quedaría fuera del estudio, sobre todo porque muchos de los empresarios o emprendedores, desconocen sus obligaciones, porque se encuentran fuera de la capital de la provincia y no hay mayor presencia de entidades que los informen.

De esta manera, se está involucrando directamente a dos instituciones que tienen presencia y contacto inmediato con el empresario antes de iniciar su negocio.

Al ser nuestra muestra seleccionada del padrón RUC de la SUNAT, hasta el día 26 de julio del año 2016 se ha identificado un total de 25 733 empresas en la región Ayacucho que cumplen los requisitos de: a) RUC vigente, b) generan rentas de tercera categoría, c) declara ventas menores a 1700 UIT al año, d) contribuyente con finalidad lucrativa y e) actividad económica declarada con finalidad lucrativa.

Por lo tanto, el primer requisito ya se cumple para el total de encuestados; sin embargo, el segundo requisito de contar con Licencia de Funcionamiento no se cumple para todos ellos, por lo que esto nos permite medir (en cierto grado) el nivel de informalidad que poseen los Micro y Pequeños Empresarios de nuestra Región, sólo con la exigencia de dos requisitos mínimos.

LA COMPETITIVIDAD

Reflexionar sobre el origen, causas y consecuencias de la competitividad, no es un reto, es una necesidad obligada no sólo para los empresarios, sino para la sociedad en su conjunto. Pero más importante aún, es actuar en este proceso de cambios que nos obliga a trabajar más y mejor, con el objeto de enfrentar el reto de forma conjunta[9].

ESTRATEGIAS, ESTRUCTURA Y RIVALIDAD DE LAS EMPRESAS

El último determinante de la ventaja competitiva nacional es el contexto en el que se crean, organizan y gestionan las empresas, así como la naturaleza de la rivalidad entre ellas.

Parte de este contexto deriva del hecho que en el ámbito nacional existen prácticas y enfoques de gestión comunes a las empresas. Porter menciona, entre otras: “los medios para la toma de decisiones, la actitud hacia las actividades internacionales, la relación entre los trabajadores y los directivos”. De la misma manera, la idiosincrasia de una nación influye sobre las formas de organizar y gestionar las empresas y de alguna manera condiciona sus posibilidades de lograr ventajas competitivas´. Los objetivos de las empresas y de las personas juegan también un papel importante, como pueden ser las motivaciones y los compromisos.

En cuanto a la rivalidad interna o doméstica de las empresas, Porter señala que la creación y persistencia de la ventaja competitiva en un sector determinado está asociada a una intensa rivalidad doméstica. La competencia en el mercado de origen sirve de estímulo a las empresas para que mejoren la calidad de sus productos o servicios, reduzcan precios e innoven.

En cuanto al Perú, el vuelco hacia el mercado que se está viviendo enfrenta serias barreras culturales. Algunos sostienen que es relativamente más fácil “abrir los mercados que abrir las mentes” y que incentivar nuevas actividades y actitudes es verdaderamente una tarea compleja que precisa de un cambio generacional y de una reforma de la educación.

La actitud ante la riqueza en el Perú no ha sido la más adecuada. Aún no es un valor universalmente aceptado la obtención de riqueza por mérito propio sobre la base del esfuerzo y la creatividad. Desde el virreinato, la carrera militar y el derecho fueron fuentes de prestigio social, lo que originó el predominio de estas profesiones en detrimento del desarrollo de la actividad empresarial. Contribuyó a esta actitud el asociar la riqueza con la corrupción, y la prédica religiosa que exaltaba la pobreza como una virtud.

La estructura de las empresas peruanas también tendrá que sufrir algunos cambios en busca de la competitividad. Usualmente el tamaño pequeño y la propiedad familiar reflejan un enfoque cerrado que impide el desarrollo y la apertura hacia las nuevas oportunidades de la economía globalizada, que por lo general trascienden el círculo familiar. De la misma manera, el estilo autoritario, reacio al cambio, asociado a los vínculos familiares tradicionales tampoco propicia la mejora y la innovación, indispensable para ganar competitividad.

La excepción son las pequeñas empresas familiares, que han mostrado una gran flexibilidad para adaptarse a nuevas situaciones y un marcado sentido de solidaridad ante las situaciones difíciles, fortalezas que deben ser potencializadas para competir en el contexto globalizado.

Para M. Porter, la ventaja competitiva de un país es su capacidad para incitar a las empresas (locales o extranjeras) a utilizar el país como plataforma para llevar adelante sus actividades. Para determinar las fuerzas y las debilidades competitivas de los países y sus principales sectores, propuso un modelo que se conoció como el "diamante de la competitividad nacional", un diamante de cuatro "caras".

Estas "caras" son:

  • La existencia de recursos (por ejemplo, recursos humanos e infraestructuras de investigación e información);
  • Un sector empresarial que haga inversiones en innovación;
  • Un mercado local exigente, y
  • La presencia de industrias de apoyo.

En muchos países en desarrollo, el sector de los recursos es tal vez para los planificadores la única cara del 'diamante' capaz de mejorar su competitividad y los resultados de la economía a corto plazo. Esto no debería impedir que los planificadores concierten medidas para mejorar el entorno económico en su conjunto.

Distintos retos para distintas etapas 

El desarrollo económico pasa por tres grandes etapas. La estrategia de competitividad nacional debería proponer, pues, una orientación distinta para cada una de ellas.

Etapa del aprovechamiento de recursos 

En el nivel más elemental de desarrollo económico, la ventaja competitiva está determinada por los recursos, como una mano de obra de bajo costo o los recursos naturales.

Muchos países en desarrollo y la mayoría de los menos adelantados se encuentran bloqueados en esta etapa. La diversidad de las exportaciones es mínima y suele reducirse a productos de poco valor añadido. La dependencia de los intermediarios internacionales es muy fuerte, y los márgenes, escasos y expuestos a las fluctuaciones de los precios y los términos del intercambio. Las tecnologías se obtienen por importación, imitación y llegada de inversiones extranjeras directas (IED).

En esta etapa, los planificadores estratégicos deberían diseñar mecanismos para atraer inversiones de capital, e invertir a su vez los productos del crecimiento económico en factores más generales de competitividad nacional, como la salud, la educación y las infraestructuras.

Etapa de las inversiones 

Representa un nivel superior, en el que los países comienzan a crear ventajas competitivas mejorando sus factores de eficiencia y fabricando productos de complejidad creciente. Se introducen mejoras a las tecnologías importadas, se multiplican las empresas mixtas y se hacen cuantiosas inversiones en infraestructuras relacionadas con el comercio (carreteras, telecomunicaciones y puertos).

En esta segunda etapa, la estrategia exportadora nacional debería centrarse en el perfeccionamiento continuo del entorno empresarial, mediante revisiones de las normativas (régimen aduanero, tributación y derecho de sociedades). Se trata de ayudar a las empresas que se proponen exportar a incrementar sus capacidades en el seno de la cadena internacional de valor en que se inserten. A medida que la producción se desplace desde los productos básicos hacia las manufacturas, las estrategias sectoriales deberían aspirar a aumentar la agregación de valor nacional dentro de la cadena de valor. Sin dejar de mantener el carácter prioritario de la captación de IED, los planificadores deberían orientarse cada vez más a promover las alianzas de empresas del propio país.

Etapa de la innovación 

En las fases finales del proceso de competitividad, cuando prima la innovación, las ventajas competitivas de los países residen en su capacidad para proponer productos y servicios novedosos y ubicarse en la vanguardia de la tecnología global.

En esta etapa, las estrategias deberían centrarse en la divulgación tecnológica y el establecimiento de condiciones cada vez más eficaces para la innovación. Las instituciones de apoyo deberían intensificar su acción y ofrecer incentivos que refuercen la capacidad innovadora del sector empresarial. Habría que alentar a las empresas a competir sobre la base de estrategias únicas. Mejorar la capacidad de exportación de servicios debería ser un objetivo prioritario[10].

Mead (1994) concluye que una gran parte de las microempresas, en especial las unipersonales, son “supply-driven” es decir que responden más bien a la necesidad de sobrevivencia de las personas y, en grado menor, de la demanda. Suelen generar ingresos bajos con una productividad bajísima. Son actividades que tienen bajas barreras a la entrada y también a la salida. Generalmente responden a una estrategia temporal hasta encontrar una mejor opción. Una expansión de este tipo de empresas puede interpretarse como una muestra de la inhabilidad de la economía en generar niveles crecientes de bienestar para esta población.[11]

 

[1] González, E; Ventura, J. (2003). Fundamentos de administración de empresas. Ediciones Pirámide. Madrid, España.

[2] Pallares, Z; Romero, D; Herrera, M. (2005). Hacer Empresa: Un Reto. Cuarta Edición, Fondo Editorial Nueva Empresa. España.

[3] Schumpeter, J. (1978). Teoría del desenvolvimiento económico. Quinta reimpresión, Fondo de Cultura Económica. México.

[4] 5 http://es.wikipedia.org/wiki/Empresa

[5] http://asep.pe/mypes-aportan-el-40-del-pbi/

[6] Fórum “La Pequeña y Microempresa en el Desarrollo Nacional” 1998 – Comisión de Peq. Y Microempresa del Congreso de la República

[7] Economista y socio de Macroconsult, La micro y pequeña empresa, por Elmer Cuba

“Las mypes informales requieren políticas públicas de desarrollo productivo”.

[8] Estudio Rosello SCRL, entrevista para “MYPEqueña empresa crece” – Proinversión, ESAN.

[9] Maximiliano Gracia Hernández

[10] La Ventaja competitiva nacional - Friedrich von Kirchbach

[11] Sobre la base de una serie de estudios a nivel nacional en varios países del África (Botswana, Kenya, Malawi, Swaziland y Zimbabwe).  En estos países, más de las tres cuartas partes de las empresas no-agrícolas con entre 1 y 50 empleados (asalariados o no) estaban ubicadas en áreas rurales y 60% de todas las empresas eran unipersonales. Sólo 1% del total de las microempresas pasó al grupo de empresas con 10 o más empleados.